sábado, 3 de octubre de 2015

 El Monstruo de Loch Ness.

Sin duda el fenómeno criptozoológico con más fama en el mundo es el misterio que se oculta en las oscuras y gélidas aguas del lago escocés de Loch Ness. Como ya muchos saben, se dice que en este estrecho (pero extenso) cuerpo de agua de las tierras altas escocesas habita una criatura que desafía toda regla en el registro fósil.
Similar a otras bestias marinas, la evidencia de la existencia del monstruo llamado afectivamente "Nessie"; se conforma únicamente de anécdotas de supuestos testigos, fotografías borrosas y grabaciones donde se puede apreciar el movimiento de algo grande dentro de las aguas de Loch Ness.

El origen de la bestia.
Una reproducción del encuentro entre St. Columba y el Monstruo.
El nombre del Monstruo de Loch Ness fue dado por primera vez el 2 de mayo de 1933 por Alex Campbell en un artículo del Inverness Courier.
El 4 de agosto de ese año, el Courier publicó un extenso reportaje sobre la historia de George Spicer, un londinense que semanas antes dijo haberse encontrado un "dragón o animal prehistórico" mientras conducía con su esposa en un camino a la orilla del lago. La criatura supuestamente se arrastraba de vuelta al agua mientras cargaba un animal en su boca.
La histeria colectiva no se hizo esperar, y el Courier se vio inundado por cartas anónimas de personas que supuestamente habían encontrado al monstruo en las inmediaciones del lago. El Courier las publicó a lo largo de los meses, lo que eventualmente captó la atención de la prensa internacional; mismos que comenzaron a denominar al monstruo como un dragón o serpiente marina.
Los folkloristas señalan que el monstruo de Loch Ness se origina en la historia de la vida de Santo Columba; escritas en el siglo VII. En ellas, se describe que el monje irlandés Santo Columba se encontraba en la tierra de los Pictos con sus compañeros cuando se encontró con un grupo de locales enterrando al hombre cerca del río que desemboca en Loch Ness.
Los hombres le explicaron que el desafortunado sujeto había estado nadando en el río cuando una bestia marina lo atacó y hundió. Intentaron rescatarlo, pero era demasiado tarde. Al escuchar esto, Columba sorprendió a los Pictos al enviar a uno de sus seguidores a nadar al lago.
Como se esperaba, la bestia emergió de las profundidades e intentó atacar al hombre. Columba se acercó a la orilla, hizo la señal de la cruz y dijo: "No te acerques. No toques al hombre. Regresa". El monstruo se detuvo y huyó despavorido, como si una fuerza invisible lo hubiese sujetado con cuerdas y jalado hacia el otro extremo del lago.
Los encuentros con el monstruo de Loch Ness antes de 1933 fueron raros, pero se sabe que ocurrieron. El más conocido tuvo lugar en 1871, cuando el Dr. D. Mackenzie de Balnain pudo ver algo que parecía un tronco "retorciéndose en el agua".

Las fotografías.
La fotografía del Cirujano.
La primera imagen fue tomada por Hugh Gray en 1933, meses después de los reportajes del Courier. El 6 de diciembre, el periódico Daily Express publicó la fotografía, y desató tanto interés que el Secretario de Estado de Escocia declaró al supuesto animal como especie protegida para evitar que cazadores y pescadores intentaran capturarlo o matarlo.
El monstruo parecía genuino, pues la imagen de un cuello largo y una cabeza reptiliana alzándose sobre las aguas del lago coincidían con la descripción dada por la familia Spicer. En agosto de 1933, un hombre llamado Arthur Grant dijo haber encontrado a un animal cruzando un camino cerca del lago durante altas horas de la madrugada.
Grant, estudiante de medicina veterinaria, describió al monstruo como un híbrido entre una foca y un plesiosaurio. 
La "Fotografía del Cirujano", tomada en 1934, es quizá la imagen más icónica que hay sobre Nessie. Fue tomada por un ginecólogo londinense llamado Robert Kenneth Wilson y publicada en el Daily Mail el 21 de abril de 1934. Wilson se negó a que su nombre apareciera publicado, y de ahí que a la imagen se le llamara "La fotografía del Cirujano". El fotógrafo explicó que estaba observando el lago cuando vio al animal salir de las aguas, así que tomó su cámara y tomó cuatro fotos.
Solo dos exposiciones salieron lo suficientemente nítidas como para apareciar lo que parecía ser una cabeza pequeña y un cuello largo sobresaliendo del agua.

La caza.
En 1938, William Fraser, el alguacil en jefe de inverness-shire escribió una carta a los medios especificando que el monstruo era algo real. Su carta expresó consternación sobre un equipo de cazadores armados con un arpón especial y que iban determinados a capturar al monstruo vivo o muerto. Fraser creyó que era su deber como oficial de la ley proteger al animal de los cazadores, pero que no se creía capaz de hacerlo.
En mayo de 1943, C.B. Farrel de los Cuerpos de Observadores Reales fue distraído de sus deberes por la aparición de Nessie. Dijo que a 230 metros de su puesto en la costa, pudo ver a un gran animal de nueve metros de largo y un cuello que asomaba metro y medio sobre el agua.
Más tarde, durante 1954, el bote pesquero Rival III captó algo extraño en su equipo de sonar. La tripulación de la nave observó lecturas en el sonar que mostraban a un objeto enorme moviéndose a la misma velocidad que el bote a una profundidad de 149 metros. Viajó en línea recta bajo la nave por espacio de 800 metros hasta desaparecer en la profundidad.
Durante las décadas siguientes, el monstruo ha sido buscado con el uso de tecnologías de sonar, submarinos, fotografía aérea y barridos de la extensión del lago con avanzado equipo naval de ultrasonidos; sin conseguir resultado alguno. 
Durante el 2001, la Academia de Ciencia Aplicada Robert Rines consiguió grabar una estela de agua en forma de V atravesando el lago. La AAS también grabó algo que parecía ser un cadáver en putrefacción de gran tamaño y un organismo fungal que normalmente no se halla en agua dulce, lo que implica que el lago está conectado al océano. En 2008, los investigadores de Rines postularon la teoría de que el Monstruo podría haber muerto ya, lo que explicaría la falta de lecturas de sonar y el hecho de que no había sido visto en años.
Se cree que el monstruo (o los animales) podrían haber desaparecido al no poder adaptarse a los cambios de temperatura producidos por el calentamiento global.

El "Calamar".
La fotografía de Shiels.
El 21 de mayo del 77, Anthony "Doc" Shiels acampaba cerca del castillo Urquhart cuando pudo tomar las fotografías más nítidas que existen sobre la bestia. Shiels decía que el animal era un "calamar elefante", diciendo que el cuello largo de la fotografía no es otra cosa que la "trompa" del calamar y que la mancha en la base del cuello es en realidad un ojo.

El monstruo de Apple Maps.
La fotografía de Apple Maps.
El 19 de abril del 2014, una fotografía satelital de Apple Maps captó lo que parecía ser una criatura colosal bajo la superficie del agua en Loch Ness. La imagen, que fue tomada en el extremo norte del lago; revela una figura misteriosa de 30 metros de largo. Entre las explicaciones se encuentran la estela producida por un bote, una foca moviéndose en el agua o madera flotante.

La identidad del monstruo.
Sobre Nessie y su verdadera identidad se han ofrecido infinidad de teorías. Las primeras apuntan a la fauna local de Loch Ness, otras más a elefantes traídos por circos; mientras que las más descabelladas no solo hablan de plesiosaurios y otros grandes reptiles extintos, si no de seres mitológicos como el Kelpie.

La Anguila Gigante:
Un congrio capturado en la costa de Devon.
El primer sospechoso para la identidad de Nessie es la de una misteriosa anguila gigante. No es raro que las anguilas se encuentren en las aguas del lago, pero esto sigue sin explicar los supuestos avistamientos de un animal alzando la cabeza sobre las aguas.
Como dato trivial, se debe mencionar que en 1856 fue vista una Serpiente Marina o Kelpie en un lago cerca de Leurbost, el cual se explicó como una anguila gigante que se suponía era común en los lagos de alta montaña en Escocia. Se mantiene que Nessie podría ser un congrio de gran tamaño, pues en el año 2001 se hallaron dos congrios de tamaño considerable en la costa del lago.

El Elefante:
Un elefante nadando.
En 1979, el biólogo Dennis Power especuló que lo visto en la Fotografía del Cirujano no era más que la punta de la cabeza y la trompa de un elefante que nadaba en las aguas, y que quizás habría sido fotografíado en otro lado.
Existe evidencia de que algunos circos viajeros permitían que sus elefantes se refrescaran en el lago mientras acampaban cerca de Loch Ness; lo que explicaría ciertos avistamientos.

El tiburón de Groenlandia:
Un tiburón de Groenlandia pescado en Canadá.
Jeremy Wade, conductor del programa "Monstruos de Río", llegó a la conclusión de que el Monstruo no es otra cosa que un tiburón de Groenlandia. Estos escualos pueden alcanzar hasta seis metros de largo e inhabitan las aguas del Atlántico Norte; son de color oscuro y tienen una pequeña aleta dorsal.
Se especula que el tiburón puede sobrevivir en agua fresca y cruzar ríos y lagos para encontrar comida como salmones y otros peces abundantes en Loch Ness.

Focas:
Una hipotética "foca de cuello largo".
La existencia de focas ha sido confirmada en el lago, por lo que se cree que estos mamíferos marinos podrían ser la explicación de las apariciones no solo de Nessie, si no de otros monstruos acuáticos en lagos de Europa y Norteamérica.

El Kelpie:
El Kelpie.
Alejándonos del terreno de lo naturalmente posible está la explicación de que Nessie no es otra cosa que un Kelpie, un monstruo marino del folklore escocés e irlandés. De acuerdo a los folkloristas, Nessie está relacionado con la leyenda del Kelpie; el cual salía del agua con la forma de un caballo y devoraba a sus presas una vez que estas intentaban montarlo.
El autor sueco Bengt Sjögren explica que las personas que pudieron ver a Nessie en la antigüedad no contaban con la noción de qué era un plesiosaurio, y por ende identificaban a un monstruo marino con el mito del Kelpie.
La mención específica del Kelpie como un monstruo que habitaba Loch Ness fue dado en 1879, y un estudio del folklore de las zonas montañosas de Escocia apuntaba al Loch Ness como una referencia obligada a las leyendas del Kelpie.

El Plesiosaurio:
Plesiosaurus.
En 1933, con la publicación de la primer fotografía, se sugirió que el monstruo era una especie de Plesiosaurio; un reptil acuático de cuello largo que desapareció al final del cretácico. Aunque hay que explicar ciertas cosas: Los plesiosaurios probablemente eran incapaces de vivir en aguas gélidas, necesitaban una fuente de alimentación mayor a la que podrían hallar en Loch Ness y existe evidencia de que hasta hace 20,000 años; el lago estaba completamente congelado.

La leyenda de Black Vaughan.

Kingston es una ciudad ubicada en la región de Herefordshire, en la frontera entre Inglaterra y Gales. En ella, se localiza la iglesia de St. Mary; donde en una tumba de mármol descansan los restos de Ellen y Thomas Vaughan.
Thomas fue un terrateniente del siglo XV que peleó en el lado de los York durante la Guerra de las Rosas. Fue asesinado en la batalla de Banbury en 1469, y su cuerpo decapitado devuelto a Kingston para ser enterrado. Pero la muerte no otorgó el descanso a Thomas, pues de acuerdo con la población de Kingston, Thomas Vaughan regresó de la muerte como una entidad llamada Black Vaughan; que rápidamente se hizo de una reputación negativa y llena de terror.

Black Vaughan atormentaba a los viajeros y a sus animales, aparecía en los caminos para asustar a los caballos, ocasionaba que el ganado fuera en estampida hacia el río, agriaba la leche de las vacas y en general intentaba reducir Kingston a una ruina.
La gente, asustada por Black Vaughan, comenzó a dejar de visitar Kingston y la economía del pueblo rápidamente cayó en picada; al grado de que muchos pobladores tuvieron que vender sus casas y migrar a otros sitios. El acto final, y que convenció al pueblo de que debían ponerle un alto a Black Vaughan; fue cuando el espíritu adoptó la forma de un gran toro Hereford y atacó la iglesia de St. Mary.
Un grupo de granjeros se armó de valor y peregrinó a Gales con el fin de buscar a un sabio que vivía en las montañas. Luego de escuchar sus súplicas y enterarse de lo que ocurría, el anciano exclamó: "Ah, este es un espíritu malvado y no obtendrán la paz hasta que lo pongan a descansar".
El sabio explicó qué debían hacer para que Black Vaughan descansara finalmente:
"No será fácil. Primero deberán reunir a doce personas de buen corazón y gran fuerza, y deberán llevar con ellos a una mujer y a un bebé inocente. Y deberán leerle a Black Vaughan, porque es un gran espíritu y crecerá más; pero si le leen la Biblia y rezan contra él, entonces lo dañarán. No deben dejar caer el libro, pase lo que pase. Deben pararse frente al fantasma y leer, leer, leer hasta que se encoja. Solo entonces podrán capturarlo y enterrarlo como a una rata."

Los hombres volvieron a Kingston, y durante una noche de otoño se reunieron las doce personas frente a la iglesia. Cada uno llevaba una vela y vestía un manto blanco. Se colocaron en un amplio círculo en el centro de la iglesia, donde se colocó una pequeña caja de plata en el medio. Afuera del círculo, una mujer sostenía a un niño que había nacido el día anterior. Muchos curiosos se acercaron, intentando ver qué ocurriría.
Entonces comenzaron a leer.
Se entonaron salmos, y el más viejo del grupo habló con voz poderosa: "¿Estás ahí Black Vaughan?". No hubo respuesta, pero la tensión se incrementó entre los pobladores mientras el viento fuera de la iglesia se tornó en una tempestad. Los elegidos siguieron rezando, hasta que se escuchó un ruido súbito sobre el círculo, algo que se movía en el aire y apagó una vela. Aterrorizado, el portador de ésta la dejó caer al piso, cayendo de rodillas y tirando su biblia al piso.
La muchedumbre ahogó un grito, y el bebé comenzó a llorar. De la oscuridad sobre la iglesia se escuchó una risa triunfal de ultratumba. Una a una se apagaron las velas, mientras las personas del público entraron en pánico y oración. El mal estaba en la iglesia, riéndose de ellos y jugando con su terror.
Cuando la gente intentó llegar a las puertas, el más anciano de los elegidos gritó: "¡No! ¡No se rindan! ¡No le teman! ¡Escúchenlo! Lo hemos hecho venir con nosotros... y se hace más y más pequeño. Tengan valor, amigos. Solo así lo venceremos."
Con estas palabras, los pobladores volvieron con vergüenza de que hubiesen temido que Black Vaughan fuese más poderoso que Dios en su propia casa. Black Vaughan se enfureció y se abalanzó sobre el grupo, apagando una quinta, sexta y séptima vela. Conforme la iglesia se oscureció más, la gente cayó en un silencio ominoso.
El anciano estaba correcto. La risa de Black Vaughan ya parecía más la de un niño que la de un hombre; y ese fue el detonante para que la población ganara valor. Ocho y nueve velas ya estaban apagadas. El ritual funcionaba.
La gente vitoreó al anciano, mientras éste leía como Jesús ahuyentó a los demonios de un demente. Se escuchó el ruido de algo que chocaba contra las ventanas y el techo, como si un ave estuviese atrapada dentro del templo y luchara por salir. Black Vaughan, debilitado, buscaba escapar. El anciano no se detuvo, incluso mientras se apagaban las décima y onceava velas. Tomó su vela con la mano derecha y oró porque el espíritu fuese conquistado.
La llama creció más y más brillante, hasta que iluminó tanto como las doce velas y entonces se oyó que algo pequeño caía al piso en el centro del círculo. El anciano gritó:"¡En el nombre del padre, el hijo y el espíritu santo... te ordeno, Black Vaughan, que entres a la caja que yace aquí en el piso!"

Y no hubo más que silencio.
El anciano preguntó: "¿Black Vaughan, Black Vaughan... en donde descansarás?". Se detuvo y la congregación escuchó desconcertada mientras una pequeña voz espectral dijo: "En donde sea, en donde sea... pero no en el Mar Rojo."
"Está en la caja". Anunció el anciano. La iglesia se llenó de gritos emocionadas mientras la caja fue sellada con hilo y colocada en el interior de un cofre de hierro. A la luz de una antorcha, el anciano condujo a sus compañeros y pobladores a un estanque pequeño; donde arrojaron a Black Vaughan.
Hasta este día, Black Vaughan yace en el fondo del estanque. Más enojado que nunca, siempre buscando como huir. Si se encuentra un cofre en un estanque de Kingston, se le deja solo... pues aún existe el temor de liberar a Black Vaughan.

Relatos de la ruta 666.

Extraído de 4chan.
"Crecí en las comunidades de Gallup y Shiprock, Nuevo México; y he atravesado la autopista 491 en muchas ocasiones. También soy Navajo, pero no de la clase tradicional. Comenzaré diciendo que sí, la autopista 491 en las reservaciones Navajo es extremadamente aterradora durante la noche.
Hasta hace una década, la mayoría de ella era una autopista de dos carriles por la cual transitaban autos suficientes como para pasar por cuatro. Esto, obviamente condujo a una infinidad de accidentes. De hecho si conduces por la autopista durante el día, verás un gran número de cruces y monumentos.

Debo decirles que si alguna vez la transitan... NO se atrevan a recoger autoestopistas, en especial luego de oscurecer. La teoría de los Skinwalkers todavía tiene mucho poder en nuestra reserva; y puedo decirles que si alguna vez encuentran algo raro en su auto al pasar por ahí, deben tener a la mano tabaco o cenizas.
Incluso encender un cigarrillo puede ayudar. Y pase lo que pase, no deben dejar que esa cosa en su auto los toque o les arranque un solo cabello. Oh, ¿y la razón por la cual mencioné lo de los accidentes?
La ruta 491 tiene muchas historias de autoestopistas fantasma, y el tramo entre los condados de San Juan y McKinley tienen la cifra más alta de muertes por accidentes de tráfico en Nuevo México. 
Mi propia madre tuvo un encuentro con lo paranormal en ese pedazo de camino hace varios años.
Mamá trabajaba como oficial de policía a finales de los setenta, y ella y su compañero se encontraban patrullando la entonces autopista 666 (como se le conocía a la 491 entonces) a altas horas de la noche cuando se encontraron a una anciana vestida con la ropa de los Navajo, que caminaba a un lado de la autopista muy despacio. Se orillaron para ver si se encontraba bien y si necesitaba un aventón a casa. Mamá le preguntó en Navajo que si se encontraba bien... y aquí viene lo feo.
La anciana volteó y se acercó al frente del vehículo. Ahí a la luz de los faros, mi madre y su compañero se horrorizaron al darse cuenta de que bajo la pañoleta que cubría su cabeza no había más que un vacío oscuro. No tenía rostro.
Procedieron a salir disparados de ahí a más de cincuenta kilómetros por hora, sin voltear atrás o detenerse hasta que llegaron a una comisaría.

Para finalizar la historia, también puedo decirles que la autopista puede ser fantástica para conducir a la luz de la luna, y hay formaciones de roca que se ven fantásticas y le dan una vibra extraterrestre. Pero eso sí, asegúrense de llevar con ustedes un paquete de cigarrillos.
Solo por si acaso."